Después de la pandemia de COVID-19: personas saludables en un planeta saludable, con justicia y equidad

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Una declaración de Salud sin Daño y sus socios estratégicos

A medida que el mundo responde a la pandemia de COVID-19 y atraviesa el entramado de crisis sociales, políticas y económicas entrelazadas que ha generado, nos encontramos en una encrucijada. Un camino nos lleva de regreso a la dirección en la que vinimos, manteniendo viejas estructuras y sistemas que, en principio, nos han llevado a este momento de crisis. El otro nos conduce hacia un conjunto de oportunidades sin precedentes, y a la necesidad urgente de forjar una transición justa hacia sociedades equitativas y resilientes que proporcionen trabajo decente para todos, atención sanitaria universal y contribuyan a un clima saludable.

Para que nuestra civilización sobreviva y prospere, debemos elegir esta segunda opción y cambiar aquellos sistemas que priorizan ganancias económicas por sobre la sostenibilidad ecológica, la salud y el bienestar. Debemos construir estructuras que beneficien a todas las personas, en especial a las comunidades más vulnerables y pobres. Como parte de este esfuerzo, debemos identificar y ocuparnos de los factores políticos, sociales y económicos que determinan cómo la salud o las enfermedades se desplazan dentro de nuestras comunidades. Junto con muchas personas en todo el mundo que están alzando la voz en contra del racismo sistémico y la discriminación, debemos avanzar también para forjar una agenda amplia e interconectada para crear un cambio fundamental que fomente la equidad en la salud, la sostenibilidad ecológica y la justicia social.

Como parte de esta visión, Salud sin Daño, sus oficinas regionales y sus socios estratégicos en todo el mundo apoyan el Manifiesto de la Organización Mundial de la Salud y sus recomendaciones para una recuperación saludable y respetuosa con el ambiente. En particular, creemos que es esencial construir un movimiento global por la salud y el ambiente que contribuya y se convierta en parte de los movimientos sociales más amplios para el cambio estructural necesario en esta coyuntura crítica. Vemos muchas señales esperanzadoras en este movimiento que emerge en todo el mundo y que toma la iniciativa para forjar un cambio social y ambiental positivo a nivel local, nacional y mundial. Esta declaración es, en muchos sentidos, un reflejo de ese movimiento emergente, de los temas clave que creemos se deben abordar y de las acciones fundamentales que ya está comenzando a apoyar.

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